Mas tarde los sistemas de reproducción mejoraron, las tintas de colores se aplicaban con una máquina, que reproducía ciertas manchas de color sobre la imagen, estas manchas no estaban a registro, como diríamos hoy, sino que a veces o bien se superponían o dejaban espacios en blanco. Además en esta época de la que estamos hablando, el papel es un bien escaso y caro. Se reutilizaba constantemente. Así los naipes podían acabar como tarjetas de visita y estas a su vez con el adecuado tratamiento, como daguerrotipos, más adelante fotografías.
Vemos como el pobre Tarot lo tenía mal, para subsistir, hasta nuestros días.
En los último años, vemos como una fiebre, ha invadido el mundo del Tarot y más de uno se ha dedicado impunemente a restaurar uno u otro Tarot. Noblet, Dodal, Conver, estos han visto como les limpiaban la cara y aparecían nuevos y relucientes ante la sorpresa de propios y extraños. Otros con espíritu de Indiana Jones, han buscado en sus orígenes, los símbolos perdidos, su porqué y han reconstruido un Tarot intentando descubrir, como era éste en su origen.
Pero, ¿ que ha movido, a todas estas personas a dedicar tiempo, dinero y recursos precisamente en éste Tarot ?
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La madera que se utilizaba para esta impresión era blanda, generalmente procedía del Peral, cuya madera es muy blanca, sin nudos y muy fácil de trabajar. Todo esto, que en principio parecen ventajas, se convertía en un inconveniente, ya que la madera por el uso, iba perdiendo los detalles del dibujo original, hasta que quedaba inservible y tenía que volver a ser grabada. Es comprensible que en todo este proceso, se fuesen perdiendo partes de dibujo, hora porque quedan destruidos en el proceso de impresión, hora porque el artista que reproducía las planchas, o bien se los olvidaba, o bien añadía toques artísticos de creación propia; aplicaba su lógica artística a símbolos que estaban muy lejos de ese concepto. Por no hablar de iluminadores o pintores, gente mal pagada, que a la hora de poner el color, para ahorrarse trabajo, pasaban el pincel indiscriminadamente por cualquier parte de la imagen, tapando a su vez, detalles, partes del dibujo, que debido a la opacidad de la pintura utilizada quedaban ocultas.